Hacia una práctica feliz y eficaz

Como profesora Suzuki, encuentro muchas similitudes entre las familias que comenzáis este viaje de aprendizaje. Al principio todo es nuevo y a la par motivante, los padres y las madres queréis que la música forme parte de la vida de la familia, y vuestros hijas e hijos notan esta ilusión y se ven rápidamente contagiados. Acudís a clase con energía y admiración, tomáis notas y hacéis vídeos. Vuestros hijos por su parte disfrutan yendo a las clases individuales y grupales. Porque por naturaleza el ser humano disfruta aprendiendo. En casa practicáis con alegría y siguiendo cada paso marcado en la lección. Escucháis el cd, seguís un calendario de práctica… hasta que después de unas semanas, lo nuevo ya no es tan novedoso, y la práctica se convierte en algo que ya no es tan fácil de conseguir. Comienzan las fricciones.

Si eres familia Suzuki y te estás reconociendo en esta introducción, no te preocupes: ¡es bastante más habitual de lo que os imagináis! La motivación es uno de esos pilares básicos a trabajar día a día en cualquier aprendizaje. Pero vamos paso a paso. Es normal que después de una semanas empiece a haber ciertos quiebres, sobre todo a la hora de establecer o perdurar en el hábito. Quizás no conseguís ser regulares en la práctica: bien por falta de tiempo, o por evitar conflictos con vuestros hijos e hijas lo vais retrasando, o porque cuando tenéis tiempo, quizás vuestro hijo e hija están jugando y no es el momento, o quizás llegáis tan cansados que cuando es el momento no tenéis ni la cabeza ni el cuerpo preparado. Luego está el momento de «he conseguido que se siente y coja el violonchelo» y para conseguir esto habéis tardado más de 20 minutos y unas cuantas promesas de por medio… Es habitual también que durante la práctica haya también ciertas reticencias: quiero tocar esto, no quiero tocar lo otro, no quiero repetirlo seis veces, tú no sabes tocar el chelo y yo sí, etc

Ante todo hay que entender que ningún aprendizaje es lineal, sino que está lleno de picos y curvas. Os animo a que leáis esta entrada en la que comento la importancia de crear el vínculo y el hábito. No obstante si estáis en ese momento en el que no sabéis como seguir ayudando y motivando a vuestros hijos e hijas igual esto puede ser de utilidad:

1- Saber qué abordar durante la práctica. La práctica tiene que tener: repaso (lo más importante), trabajo de la pieza que se está trabajando, anticipo de algo que se va a empezar a trabajar en las siguiente semanas (pieza nueva), escucha y lectura (en el caso de estar ya con la lectura) . Generalmente a esto añadimos algo en lo que insistir durante toda la semana: por ejemplo tener los dos pies bien colocados, o poner los dedos redondos, o no bajar el codo, prestar atención a la resonancia de los cuartos dedos, etc, lo que hayáis estado trabajando en clase específicamente. Porque sólo con el refuerzo en casa se irán estableciendo las destrezas necesarias para poder dominar el instrumento. No olvidéis esto: focalizando nuestra práctica en un punto conseguiremos el éxito en el futuro. En este sentido: menos es mas.

2- No sólo hay un plan: A veces el plan no funciona, y es por ello que hay que tener un plan b, plan c y hasta un plan z. Cuando lo que tenías en mente no funciona no pasa nada. Lo más importante es que intentéis cambiar de estrategia sin cambiar demasiado el contenido: puedes cambiar el orden de los ejercicios, podéis pactar qué hacer, puedes buscar un juego con el que enganchar a tu hijo o hija. Puedes animarle a que toque delante de sus amistades en un futuro concierto, o intentar superar diferentes pruebas y retarle a ver si llega al final de un tablero. Lo que se te ocurra o te recomiende o sugiera tu profesor o profesora, pero lo más importante es que no pierdas la paciencia, ni caigas en la tentación de enfadarte, se pueden poner límites de muchas maneras. Lo más importante es «conectar» y si consigues conectar con el momento y las necesidades estoy segura de que podréis llevar a cabo la práctica de manera satisfactoria. Y si no lo logras, tampoco te sientas mal, no pasa nada, ¿o caso las personas no tenemos días buenos y malos?. Lo importante es ser constante, poner alegría y voluntad, seguir los pasos que os indica vuestra profesora o profesor y conseguir que la música esté presente de cualquier modo. Y nunca olvidéis lo siguiente: los niños y niñas aprenden a través del juego y la imaginación. Si es así, sacad a relucir vuestra niñez y dejad volar vuestra imaginación, daréis con la tecla exacta para enganchar a vuestros hijos e hijas.

3-El hábito: Practicar cada día, el ir a clase cada semana, el acudir a conciertos, el escuchar música de calidad, cantar, bailar… si logramos que cada día haya un poco de todo esto estaremos logrando que la música forma parte activa de nuestro día a día. Practicar regularmente es necesario para poder hacer el aprendizaje estimulante e ir superando las diferentes dificultades técnicas que vamos encontrando con cada pieza. Si no hay práctica, da igual que haya ilusión, cantemos en casa, lo pasemos bien en clase… si no hay práctica constante el aprendizaje será lento y en parte se quedará cojo.

Con el hábito a la práctica iremos además desarrollando la voluntad, aquella capacidad de postponer las recompensa, algo tan determinante para poder alcanzar los objetivos y las metas que nos vayamos marcando. ¡Y es que este es un viaje cuyos resultados no están tan a la vista de primeras!

Para que el hábito se cree hemos de repetir el suficiente número de veces un patrón para que el cerebro cree las conexiones neuronales implicadas en la realización de la conducta que queremos fomentar. Por lo que el factor clave es la repetición. ¿Os suena de algo? El dado puede ser nuestro mejor aliado, pero hay muchas otras opciones. Pronto subiré una nueva entrada dando algunas ideas al respecto.

4- Refuerzo positivo: este tema siempre es algo delicado a tratar. Quienes me conocéis sabéis que no soy una profesora de regalar nada material por premiar. Aunque no tengo problema en dar algo si considero que es el momento (intento que no sea por recompensa sino porque me apetece). Considero que lo más importante es conseguir motivar al alumnado por sus propios logros y hacerle entender desde muy pronto que el mayor premio es descubrir que cada paso en firme es un paso hacia la mejoría en algo. Este es un mensaje que me encanta transmitir, porque transciende a lo musical. Creo firmemente en que el aprendizaje musical ayuda no sólo a poder dominar un instrumento en el futuro, sino que ayuda a saber que si somos perseverantes, tenemos fe, alegría en lo que hacemos y contamos con personas alrededor que nos ayudan podremos desarrollar mucho nuestras capacidad, sea la área que sea. Pero a veces por el camino encontramos que este tipo de motivación intrínseca no se da, o está en desarrollo. Y aquí entra en juego el premio, o lo que conocemos como motivación extrínseca.

Los niños además de normas, necesitan saber qué van a hacer, y como a cualquier persona si hay un objetivo mejor. En la medida de lo posible animo a evitar premios o recompensas materiales. Procurad en la medida de lo posible que de haber un premio sea siempre algo a largo plazo. Por ejemplo: si practiquemos 20 días seguidos iremos toda la familia al teatro. (Como veis os incluyo como parte de la ecuación. Esto es de vital importancia para que la práctica pueda llevarse a cabo) . Si practicamos 30 días seguidos iremos a plantar árboles… Creo que con estos ejemplos se puede ver hacia dónde quiero llegar. No se trata de recompensar por recompensar porque detrás de todo esto hay un mensaje: que todo aprendizaje requiere un esfuerzo.

5. Disfruta, sé flexible y acompaña: Sólo queda que comprendáis lo importante y determinante que es vuestra actitud. Las personas contagiamos emociones, somos espejos que se reflejan. Si tú, como madre o padre, tienes ganas de practicar, la práctica -por muchos altibajos que podáis encontrar-, la reconduciréis a buen puerto y será un ✅ en vuestro día.

¡Que la música y el aprendizaje siempre os acompañe! 🎻. 🏡. 🌈 ⭐

2 Comentarios »

  1. Estupenda profesora ,muy cariñosa con mi hijo que ha tomado gran cariño al violonchelo desde que este verano asistió a un curso..Continuaremos con ella, ya que empieza a tener un sonido muy característico .Gracias Lucia por todo

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