Más allá del instrumento: filosofía de vida

Para comprender el trabajo de Suzuki se ha de ahondar en su pensamiento filosófico. En 1960, cuando los primeros profesores de cuerda occidentales llegaron a Matsumoto para aprender más sobre el método de la lengua materna, sintieron, una vez regresaron a sus hogares, que algo debían haber dejado escapar a su comprensión durante su estancia en Japón: incluso siguiendo paso a paso la metodología aprendida, los resultados no eran los mismos que los mostrados por los niños y niñas japoneses. Pronto comprendieron que esta metodología, a diferencia de otras, debía parte de su éxito a una filosofía cargada de fuertes valores y principios éticos.

  • Todos los niños pueden aprender y potenciar al máximo sus capacidades.
  • La habilidad se ha de empezar a desarrollar cuanto antes, aunque nunca es demasiado tarde para comenzar.
  •  Un entorno positivo y motivador alimenta el crecimiento y desarrollo de los niños aportándoles confianza y seguridad en sí mismos.
  • Los niños aprenden unos de otros.
  • La participación de los padres es esencial.
  • Es importante alentar a los niños. Una alabanza sincera motiva, mientras que la crítica causa rechazo.
  • El proceso de aprendizaje se ha de hacer paso a paso, desarrollando las habilidades paulatinamente, sin prisa pero sin pausa.
  • Hay que respetar el ritmo individual de cada niño.
  • Cooperación y no competencia.
  • Repetición con enfoque.
  • La música es el vehículo para crear un mundo mejor. El objetivo no es solamente enseñar música sino, a través de esta, educar a la persona.

«Una educación estimulante y positiva aportará no solo inteligencia y sentimientos superiores, sino también nobleza y pureza de pensamiento«

Shinichi Suzuki