Practicar vs Tocar

El aprendizaje instrumental es un recorrido largo y complejo. Una de las distinciones que pueden marcar la diferencia entre el recorrido de un alumno y otro es comprender la diferencia entre «practicar» y «tocar». Aunque a simple vista puedan parecer sinónimos, y ambos tengan implícita la acción de producir música, en realidad representan dos enfoques distintos y a la vez complementarios del aprendizaje musical. ¿Alguna vez habías pensado en ello?

Como profesora me he encontrado con padres y madres que comentan que lo que realmente les gusta a sus hijos e hijas es tocar las piezas que se saben, ir a clase o tocar con sus amigos y amigas en grupo pero que, cuando se trata de practicar en casa, se encuentran mucha más resistencia. ¿Os suena?

Empezar en edades tempranas a estudiar bajo el Método Suzuki supone ir integrando desde muy pequeños herramientas físicas, técnicas, pero también emocionales para arropar el aprendizaje en su contexto más amplio. Nuestro mayor propósito no es otro que el de ayudar a los niños y niñas a querer auto-realizarse en cada uno de sus objetivos, sean estos musicales o no. Para ello debemos de guiarles y motivarles y sobre todo ayudarles a comprender que a través de la práctica diaria, estamos construyendo un hábito que guiará nuestro recorrido musical y personal.

Creo que tener presente qué es lo que diferencia la práctica del hecho de tocar en sí, puede hacernos entender que ambas son necesarias: equilibrar ambos enfoques permite al alumno no solo mejorar técnicamente, sino también disfrutar y amar la música. Si solo practicamos, el aprendizaje puede volverse duro y perder su magia. Si solo tocamos, podemos no avanzar técnicamente o perpetuar errores.

¿Qué diferencias podemos encontrar entre practicar y tocar?

OBJETIVO

  • Practicar: El objetivo principal es mejorar. Cuando practicamos, estamos trabajando en aspectos específicos de la técnica, musicalidad o interpretación. Puede que nos concentremos en un motivo, en un cambio de posición, en la calidad del sonido, en la afinación, o en cualquier otro aspecto sea este técnico, musical o corporal. La repetición, el análisis y la corrección son elementos clave en este proceso.
  • Tocar: Aquí, el objetivo es interpretar la música, ya sea para uno mismo o para una audiencia concreta. No estás deteniéndote constantemente para corregir errores; en cambio, estás tratando de ofrecer una interpretación fluida y musical de la pieza o sección.

ENFOQUE MENTAL

  • Practicar: Es un proceso activo, deliberado y estructurado donde se trabaja aspectos específicos de una pieza, ya sean estos físicos, técnicos, musicales, etc. Es un momento de análisis, donde nos detenemos en los detalles, corregimos errores y buscamos progresar. Es, en esencia, un ejercicio de auto-conciencia y auto-mejora. En la metodología Suzuki, practicar implica repetición consciente, escucha activa, corrección guiada por parte del profesor en el aula así como del padre o madre en el hogar y conciencia personal.
  • Tocar: Es el acto de interpretar una pieza o sección musical de principio a fin, sin detenernos en los errores o en los detalles técnicos. Es el momento en el que nos sumergimos en la música y conectamos emocionalmente con la pieza. Aunque seguimos escuchando y siendo conscientes de la interpretación, estamos más enfocados en la comunicación musical que en el análisis técnico. En el Método Suzuki, tocar es una oportunidad única para disfrutar, compartir y vivir la música. Es el reflejo del trabajo realizado durante la práctica. El repaso puede ser una gran oportunidad para llevar lo practicado al siguiente nivel.

ESTRUCTURA

  • Practicar: Una sesión de práctica debe ser estructurada. El foco, una vez más, es determinante para una mejora constante. Lo mejor es que sigáis las indicaciones de vuestro profesor o profesora que es quien mejor os conoce y puede ayudaros. Algo común sería comenzar con ejercicios de calentamiento físico y musical (tonalización), seguir con el trabajo del punto nuevo o pieza nueva. Luego tendríamos que dejar un buen espacio al repaso, donde tocaríamos más que practicar, pero siempre con un foco puesto en la mejora. Y por supuesto, dedicar unos momentos a la escucha y la lectura.
  • Tocar: Generalmente tocamos las piezas en secciones grandes o completas, buscando mantener el flujo y la cohesión musical.

EMOCIONES INVOLUCRADAS

  • Practicar: Al encontrarnos en ocasiones con grandes desafíos técnicos o musicales, y en ocasiones necesitar más repetición de la esperada para comenzar a observar resultados positivos pueden surgir momentos de lucha y frustración. Sin embargo el aprendizaje musical, y más bajo el enfoque del Método Suzuki de one step at a time, nos va enseñando la importancia de ir poco a poco, sin olvidar celebrar los pequeños logros. Recuerda: lo que es inmediatamente recompensado se repite. Lo que es inmediatamente castigado se evita. Por tanto superar cualquier desafío que nos encontremos, por pequeño que sea, siempre será gratificante y nos enseña la importancia de una actitud positiva y constante.
  • Tocar: Es más sobre el disfrute, la expresión y la conexión emocional con la música.

CONCLUSIÓN

Practicar y tocar, son esenciales en el desarrollo de cualquier músico. La práctica nos permite desarrollar las habilidades y superar desafíos, mientras que tocar nos da la oportunidad de disfrutar y compartir la música. Es importante encontrar un equilibrio entre ambos para asegurar un crecimiento constante y mantener la pasión por el instrumento.

La metodología Suzuki, con su énfasis en la escucha, repetición y participación de la familia, reconoce la importancia de este equilibrio. Alentemos a los niños y niñas a practicar con propósito y a tocar con pasión. Como profesores y como padres y madres, es esencial que guiemos a lxs jóvenes músicos a comprender y valorar la diferencia entre practicar y tocar. Solo así podremos formar músicos técnicamente competentes y emocionalmente conectados con la esencia de la música.

Os leo 🌿🌈

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