Los premios

¿Tienen sentido en la educación?

Los premios o recompensas son recursos que usamos para alentar mejoras y cambios positivos en la conducta. Si después de un comportamiento obtenemos una recompensa, seguramente lo volveremos a hacer. Desde que somos bebés recibimos este tipo de estímulos: el bebé que comienza a decir sus primeras palabras las repite al sentir la alegría y la sonrisa de sus padres.

Este recurso no es nada nuevo, es empleado en todo el mundo…y ¡por todo el mundo! En el aula lo usamos para animar al alumnado a que siga por ese camino de aprendizaje, refuerzo y evolución; en el hogar lo empleáis para motivar a alcanzar objetivos, rutinas o nuevos hábitos de vuestros hijos e hijas; y en el día a día las personas basamos muchos de nuestros actos en este pensamiento de: si hago «esto» o, cuando lo haga, podré conseguir «aquello». Por ejemplo: si acabo de responder todos estos mails antes de las 18:00, iré al cine.

Ahora bien, la pregunta es, ¿cuál es la manera más óptima de premiar? Hay muchos estudios que verifican que este sistema de recompensas contribuye a mejorar la respuesta del aprendizaje; sin embargo, dependiendo de cómo lo hagamos, podemos conseguir dicho propósito o justo lo contrario. El objetivo final de cualquier proceso educativo, en nuestro caso el instrumental, ha de ser que el niño/a termine acercándose al instrumento por el mero deseo de aprender, querer saber más y hacer música y no por recibir nada a cambio. Si nuestro alumno/a o nuestro hijo/a lleva años estudiando y asistiendo a clase sólo por lo que se le da a cambio, algo no está funcionando.

Por tanto, el reto principal en educación está en entender que «premiar» es un recurso para motivar y reforzar el aprendizaje y no una condición para la obtención de «algo» ajeno al aprendizaje. Para que la recompensa sea eficaz en su resultado y promueva esa motivación extrínseca en un futuro, es necesario tener en cuenta lo siguiente:

  • Que traiga consigo una experiencia: las experiencias, sobre todo las que son compartidas con otras personas, generan recuerdos para toda la vida y esos recuerdos potencian el bienestar así como el deseo de querer repetir. Por ejemplo: después de practicar hacemos un puzzle en familia.
  • En la medida de lo posible, que no sean premios materiales: posiblemente sean los más usados en el hogar, y no pasa nada si ocasionalmente es así, pero un abuso de estos puede conllevar a una costumbre que no será beneficiosa. Recordad que la abundancia en ocasiones provoca saturación perdiendo su efecto positivo.
  • Que se lleve a cabo a corto plazo: para que la asociación del esfuerzo del momento esté relacionada con la recompensa es importante que esta suceda poco después de lo que está premiando. Por ejemplo: después de la clase vamos al parque a jugar con los compañerxs.
  • Que tenga una referencia temporal a largo plazo: este tipo de premio representa el trabajo de fondo, donde se forja la constancia, la voluntad y la disciplina. Por ejemplo: Vamos a intentar practicar 15 días seguidos y cuando lo hagamos haremos una escapada de fin de semana con los abuelos. Esto no implica que no se pueda hacer igualmente si no se logra, sino que les ayuda a fijar un objetivo a largo plazo y ser constantes en su alcance.
  • Ha de ser proporcional: a veces podemos caer en el error de premiar exageradamente por resultados en conductas que no se correlacionan.
  • El halago, que sea claro y sincero: las palabras también son premios y siempre es importante abordarlas desde la verdad, no decir algo por decir. Que den valor a nuestros actos es uno de los mejores premios que podemos recibir cualquier persona. Pongamos por ejemplo un concierto de solos. Quizás una buena recompensa sería justo después del concierto felicitarles y decirles desde la sinceridad todo lo que os ha gustado de su interpretación: me ha encantado lo bien que hiciste el cambio de posición, me fijé y moviste el pulgar como habíamos practicado en casa. ¡¡Y qué me dices de las ligaduras!! qué legato más bonito conseguiste delante de todos nosotros. Decir este tipo de «halagos» son concretos, claros y les ayudan a que el próximo día que cojan su instrumento lo recuerden y lo hagan. A veces somos vagos en la respuesta y aunque seamos entusiastas a la hora de felicitar el hecho de simplemente decir: qué bien has tocado es demasiado genérico. Aunque, puede producir bienestar en el niño/a en ese momento, no aporta nada más. No olvidéis que el halago debe de ser constructivo, sólo de esta manera se siente el valor del esfuerzo y por tanto ayuda también al desarrollo y fortalecimiento de la confianza y la autoestima.
  • Premiar la conducta por encima de la forma de ser: sólo de esta manera educamos en el esfuerzo, y por tanto reciben la enseñanza de que las mejoras son posibles cuando ponemos empeño en ello (sin prescindir de la alegría y el disfrute). La historia está llena de ejemplos de personas especialmente dotadas y talentosas que no llegaron a lo que se esperaba de ellxs por no esforzarse lo suficiente. Por ejemplo: un niño/a repite 20 veces un pasaje hasta que finalmente lo entiende y lo hace correctamente. Podemos premiarle verbalmente diciéndole: ¿has visto? ¡has mejorado mucho y has conseguido que te salga muy bien después de haberlo repetido 20 veces! pero también podemos decirle: ¿Has visto como eres muy listo y te ha salido? lo más probable es que si el niño/a recibe la primera respuesta comprenderá que tras un breve momento de esfuerzo y concentración hay un resultado positivo. Sin embargo, en la segunda afirmación, el atributo recae sobre su inteligencia o algo que es independiente de sus acciones. Puede que un día en el que no consiga algo le haga pensar que no es tan listo como le habían dicho y le genere frustración. Demos al esfuerzo la visibilidad que se merece.
  • Reconocer el esfuerzo: insisto mucho en esto, pero creo que es necesario. Los más pequeños tienen que saber qué es lo que hacen bien, porque así saben qué camino seguir. Que esta valoración vaya acompañada de palabras, gestos y acciones hace que se guarde en la memoria y ayude en la construcción de la persona.

A tener en cuenta: En ocasiones caemos en dinámicas repetitivas que quizás a corto plazo funcionan pero que a la larga pueden traer complicaciones. Por favor, corrijamos si la recompensa o el premio recurrentemente está a asociado a algo material, comida, chantaje emocional o dinero. Si es el caso, vayamos modificándolo poco a poco lo antes posible.

Reflexión personal: Este es un tema a veces comprometido, tiene sus defensores y sus detractores. No siento el premio como algo que forme parte del aprendizaje, pero sí lo entiendo como algo que puede ayudar. Considero que menos es más, y que cuanta más experiencia positiva esté asociada al aprendizaje, mayores son los logros. No olvidéis que el fin último es que se genere la motivación extrínseca que nos acerque al instrumento de una manera sana y natural.

CONCLUSIONES

  • Recompensar el trabajo a los niños y niñas no es malo si se hace de la manera adecuada.
  • Los mejores premios son aquellos que van ligados a experiencias vitales, si son compartidas mejor.
  • Para premiar o alentar un objetivo, es de vital importancia que dicho objetivo esté claramente definido de antemano. Los niños y niñas han de saber qué se espera de ellos.
  • Los premios materiales han de usarse de manera limitada y no caer en el error de abusar de ellos.
  • El premio es un recurso y no un fin.
  • Una vez se ha adquirido el hábito, la motivación intrínseca consigue tener mayor peso que la extrínseca. El premio o recompensa se convierte en el maravilloso proceso de aprendizaje musical. Seamos claros, tocar un instrumento y hacer música es toda una hazaña. Darse cuenta de lo que están consiguiendo poco a poco, a través del esfuerzo y la constancia, les debe llenar de una profunda satisfacción y sensación de logro.

Y después de haberme metido en este jardín, ¿qué opináis vosotras, familias? ¿Cómo gestionáis este tipo de aliento para poder alcanzar vuestros objetivos familiares y musicales? Os leo 🌿 🧡

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s