La lectura

La lectura musical es un tema interesante y que genera cierto debate sobre el Método Suzuki. Mientras que en la enseñanza musical tradicional la partitura y lectura de la misma es el punto de partida del aprendizaje, en el Método Suzuki, el aprendizaje comienza desde la escucha: el alumnado Suzuki comienza a tocar antes que a leer.

Que un niño/a no sepa leer la partitura (todavía) no tiene absolutamente nada de malo. Un niño aprende a hablar y bastante tiempo después, aprende a leer. El éxito que nos muestra el ‘método’ del lenguaje materno es justamente este y así es como todos lo conseguimos: primero lo escuchamos, luego lo imitamos, más tarde comenzamos a hablarlo y una vez ya somos capaces de comunicarnos con él es cuando la lectura y la escritura toman protagonismo. Entonces, ¿qué sentido tiene enseñar a leer antes de ser capaz de «hablar»?

El Método Suzuki en su origen fue llamado el Método de la lengua materna o educación del talento. Suzuki observó que el aprendizaje más efectivo y con más éxito era el de nuestro propio lenguaje materno. El japonés es un idioma muy difícil, sin embargo, ¡todos los niños japoneses hablan japonés! Entendiendo la música como un lenguaje, Suzuki extrapoló los puntos claves de dicho éxito y los llevó al aprendizaje musical. Por tanto, si un niñx comienza a tocar el violonchelo u otro instrumento a la edad de 3-4 años, ¿no será más natural para él aprender de la misma manera que aprendió a hablar? Conocer y entender el lenguaje de la música será la base para saber leer partituras (1).

Pero entonces, ¿cuándo hay que comenzar a leer música?

Cada niñx es único en su esencia y desarrollo biológico, por tanto hablar de una edad exacta no es posible. Aunque, generalmente, cuando comienzan a leer en el colegio suele ser un buen momento para hacer lo mismo con la lectura musical. Por supuesto, si un niñx comienza a tocar el chelo a los 5-6 años, podemos ir introduciéndole la lectura de manera complementaria -no como punto de partida para el estudio de una pieza nueva- tanto en clase como en casa. Si el alumnx es más mayor, la partitura puede estar presente desde el principio aunque seguiremos priorizando la escucha. Por supuesto, cada alumnx es diferente y no se puede generalizar, de ahí la importancia de observar a cada alumno/a de manera independiente y ayudarle de la mejor manera a potenciar sus «talentos»

¿Cómo comenzar?

Lo mejor es que siempre sigáis las recomendaciones de vuestro profesor/a, que es quien mejor os puede guiar. Somos quienes os tenemos que facilitar el material y enseñaros cómo trabajarlo. Hay que tener en cuenta que la lectura no es sólo un trabajo del aula sino parte del día a día. Al igual que la lectura ‘no musical’, la musical hay que fomentarla y mostrar alegría por su aprendizaje. Por regla general, los niños adoran leer sus cuentos; transmitamos ese mensaje e ilusión cuando comencemos a leer música. Si no sois músicos y no tenéis conocimientos musicales previos, intentad id siempre un paso por delante que vuestros hijxs. De esta manera estaréis más tranquilos sabiendo que podéis ayudarles. Recordad: si potenciamos la lectura una vez estén preparados, comenzará a abrirse poco a poco el camino de independencia que terminará de definirse aproximadamente en la adolescencia.

¿En qué momento de la práctica incluirlo?

Cada dinámica familiar es diferente, quizás para unos funcione justo al principio y para otros como despedida de la práctica. Esto no significa que no podáis ir variando el orden donde introducirlo: ¡donde mejor os venga! Pero, una vez que se comienza a leer, es conveniente hacerlo todos los días. A los niñxs les encanta ir descifrando el código de aquello que llevan ya un tiempo «hablando». Permitamos que sigan con esa alegría. Todos los días un poco, hace que el camino de vuestro acompañamiento se vea allanado en un futuro más próximo. Os pondré un ejemplo personal. Hasta hace poco dejaba la lectura para el final de la clase, pero al final la clase pasaba y no nos daba tiempo a hacer el ejercicio de la pieza a leer. Decidí hacerlo al revés, comenzar leyendo y luego seguir con el resto de los puntos a enseñar. Sin duda, fue un acierto.

¿Qué leer?

Cada maestrillo tiene su librillo. Así que no puedo hablar por los demás. Pero comenzamos con la lectura partiendo de elementos que conozca nuestro alumnado. Por ejemplo, si ya saben cantar y tocar las notas de la escala de Re, empezaremos enseñándole notas de esa escala, sonidos y ritmos que les resulte familiar identificar. Las primeras veces personalmente me gusta seguir el siguiente proceso de las piecitas a leer:

  • Primero cantamos diciendo el nombre de la nota.
  • Percutimos.
  • Tocamos en pizz.
  • Tocamos con el arco.

¿Qué material usar?

A continuación os muestro qué libros suelo usar. Siempre en edades tempranas empiezo con:

  • I can read music, volumen 1 y 2, de Joanna Martin: me encanta este libro para los más pequeños. Es claro, gradual y muy afín a la metodología Suzuki.
  • Steps and Skips de Carey Beth Hockett: ideal para el alumnado que ya está en las últimas piezas del libro 1.
  • Waggon wheels de Katherine & Hugh Colledge: tiene piezas breves y muy bonitas que bajo previa selección son fáciles de leer.
  • Cello Time Christmas o Cello Time Joggers de Kathy y David Blackwell: divertidas y breves.
  • Sight Reading (grade 1-5) de la ABRSM o Trinity.

Al principio, es normal que lxs niñxs de 5-6 años estén tocando piezas de un nivel superior a las que son capaces de leer. Pero si practicáis cada día un poco, pronto se irá igualando el nivel de lectura con el nivel músico-instrumental. Es cuestión de practicar y poner foco en ello.

CONCLUSIÓN

  • Los niños en edad temprana deberían aprender a leer cuando ya son capaces de comunicarse, aunque sea de manera elemental, con la música.
  • Para aprender a leer se necesita una determinada madurez psicomotriz.
  • Cuando los niñxs comienzan a leer en el colegio es un buen momento para introducir la lectura musical.
  • La lectura ha de formar parte de la estructura de la práctica diaria. Id valorando cuando es el mejor momento y hacedlo cada día.
  • La lectura va a facilitar el aprendizaje y el acompañamiento sobre todo de aquellas familias que no son músicos o no tienen conocimientos musicales.
  • Los niños van aprendiendo a leer de las personas del entorno. Si la madre o padre lee regularmente en casa, el niño observa esta acción y le sirve de aprendizaje. ¡Hagamos lo mismo con la música!
  • Cuando las familias interactúan con los niños se favorece y potencia más el aprendizaje de la lectura.
  • Al igual que en el lenguaje oral, cuando los niñxs conocen los sonidos, saben cómo tocarlos y cantarlos, entonces comprenderán su significado en el pentagrama.

Y vosotras ,familias y compañerxs de profesión, ¿cómo afrontáis la lectura? ¿Es algo que hagáis de manera regular? ¿Os supone un reto? Os leo 🧡 🌿 🎻

(1). Las teorías sobre la enseñanza de la lectura desde una perspectiva socio-histórica

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