Repertorio suplementario
Uno de los aspectos que distingue el Método Suzuki de otros métodos de aprendizaje instrumental es el repertorio. Este repertorio es propio de cada instrumento y está estructurado de tal manera que, de manera ordenada y gradual, cada pieza aborda el desarrollo de las destrezas necesarias para la formación del estudiante. Además, al ser un repertorio común para cada uno de los instrumentos, hace que niños y niñas de todos los lugares del mundo puedan tocar juntos en los múltiples encuentros Suzuki que suceden alrededor del planeta.
El repertorio Suzuki es por tanto uno de los aspectos fundamentales y distintivos de la metodología. No obstante, cada estudiante y su familia son únicos en esencia, con sus circunstancias, su cultura, etcétera, por tanto la manera de acercar el aprendizaje musical, si bien tiene una base bien fundada desde el método, ha de ser también diverso y personalizado. Aquí es donde entra en juego el repertorio suplementario. Hoy profundizamos en la importancia del repertorio extra.
Diversidad Estilística
Aunque el repertorio que encontramos en los 10 volúmenes de violonchelo abarca una variedad de estilos, principalmente del periodo Barroco, Clásico y, en menor medida, el Romanticismo, hay muchos otros estilos y épocas que no se exploran en profundidad. Al introducir piezas suplementarias, los niños y niñas pueden experimentar una variedad más amplia de música, desde el Renacimiento hasta la música de los siglos XX-XXI, pasando por el Impresionismo, Jazz, Pop, músicas del mundo y un largo etcétera. Por ejemplo, en una ocasión una alumna me comentó que estaban estudiando en el colegio la música medieval y renacentista así que, le propuse tocar Greensleeves.
Abordaje de puntos técnicos y/o musicales específicos
Cada pieza musical presenta desafíos técnicos únicos. Aunque el repertorio Suzuki está pensado para desarrollar e ir adquiriendo habilidades técnicas de manera progresiva, hay ciertos puntos que, según el caso, podrían verse beneficiados de un enfoque diferente. Por ejemplo, podemos observar que en los primeros volúmenes de violonchelo no se toca demasiado en la cuerda Do. Si lo consideramos necesario, las piezas suplementarias pueden seleccionarse específicamente para abordar este tipo de puntos.
Personalización del aprendizaje
Como me gusta repetir, cada estudiante es único, con sus propios intereses, fortalezas y áreas de mejora. El repertorio suplementario nos permite adaptar la enseñanza a las necesidades individuales de cada uno, eligiendo piezas que se alineen con sus intereses y desafíos.
Motivación y enfoque
En ocasiones, los niños y niñas pueden sentirse estancados o menos ilusionados con las piezas que están estudiando. Introducir una pieza nueva, fuera del repertorio común, puede reavivar su motivación y darles un nuevo enfoque. Hago mención al caso de una compañera que, siendo adolescente, dejó de sentir curiosidad por el instrumento hasta el punto de querer dejarlo. Un día, su profesora le enseñó un estándar de jazz y esta obra cambió el curso de su vida musical. A día de hoy, es una gran violinista y jazzista.
Preparación para el mundo musical
Si un niño o una niña crece y decide continuar con su carrera musical, es esencial que esté familiarizado con una amplia variedad de repertorio. Al exponerlos a diferentes piezas y estilos desde una edad temprana, los preparamos mejor para el mundo del futuro, que es muy global, amplio y diverso.
CONCLUSIÓN
El Método Suzuki está diseñado de forma muy eficiente para enseñar música a los más pequeños. Sin embargo, como educadores, debemos recordar que nuestro repertorio pedagógico se ha de complementar para que el aprendizaje sea mucho más enriquecedor y también personalizado. Al adaptar el repertorio Suzuki con piezas suplementarias, no solo ampliamos la experiencia educativa de nuestros pequeñxs instrumentistas, sino que también les brindamos una formación musical más completa y versátil.
Y vosotras, familias, profes, estudiantes ¿consideráis necesario integrar repertorio suplementario? Os leo en comentarios 🎶 🌿 🧡
