Habilidades motoras finas

¿Qué son las habilidades motoras finas?

¿Cuántas veces habremos escuchado que el aprendizaje musical a través de un instrumento trae consigo una lista infinita de beneficios? Si has llegado a este blog, ya habrás leído sobre muchos de ellos en algunas de sus entradas. Hoy quiero ser concreta y hablar de los beneficios físicos que adquirimos desde el primer contacto con el violonchelo.

Las habilidades motoras finas son aquellas que implican el uso de los músculos pequeños del cuerpo, especialmente de las manos y los dedos. Estas habilidades son fundamentales para realizar tareas que requieren precisión y coordinación, como escribir, usar cubiertos y tocar instrumentos musicales como el violonchelo.

La importancia del desarrollo de estas habilidades

El desarrollo de las habilidades motoras finas tiene un impacto directo en el crecimiento global de los niños y niñas en edades tempranas. La repetición constante de movimientos, como la correcta colocación de los dedos en las cuerdas y el arco, refuerza las conexiones neuronales necesarias para la destreza manual.

Desarrollo cognitivo

El desarrollo de habilidades motoras finas está estrechamente ligado al desarrollo cognitivo. Cuando un niño o una niña comienza a tocar el violonchelo, deben entender y recordar la posición de las notas en el mástil del instrumento. Esta tarea implica reconocer patrones y secuencias. Estimula su memoria, atención y habilidades de pensamiento lógico.

Autonomía e independencia

El estudio del violonchelo requiere y promueve el desarrollo de una autonomía e independencia significativas en los dedos y la mano. Especialmente en la mano izquierda, que es responsable de presionar las cuerdas en el diapasón para producir diferentes notas. Este proceso es fundamental no solo para el avance técnico en el instrumento, sino también para el crecimiento musical general del niño.

Desde el primer contacto instrumental, trabajamos y desarrollamos aspectos como la flexibilidad, musculatura, fortaleza, independencia, agilidad y resistencia. Por ejemplo, cuando un niño llega a Perpetual Motion, su mano izquierda ya ha aprendido varias técnicas. Sabe cómo hacer túneles, chinchetas y mover ágilmente los dedos subiendo y bajando escalas, entre otras habilidades.

Al principio, parece que no aprendemos mucho. Pero la realidad es que en poco tiempo aprendemos muchísimo.

Coordinación Mano-Ojo

Tocar el violonchelo requiere una coordinación mano-ojo excepcional. Desarrollar esta coordinación a una edad temprana puede mejorar otras habilidades, incluidas las deportivas y aquellas relacionadas con la percepción visual y espacial.

Imagina una clase de violonchelo bajo el Método Suzuki. Los niños y niñas aprenden a tocar el violonchelo imitando y escuchando. Esto no solo refina su oído musical, sino que también mejora su coordinación mano-ojo.

Al observar a los profesores o a sus compañeros, desarrollan una comprensión más profunda de cómo sus movimientos pueden afectar los sonidos que producen. Ajustan sus técnicas motoras finas de acuerdo a la retroalimentación auditiva y visual. Al principio, es todo un reto. Pero al poco tiempo, se convierte en algo normal.

CONCLUSIÓN

Este tema me apasiona. Me encanta observar el camino que todo niño recorre desde que coge por primera vez su cello. Empezamos con lo más pequeño, y poco a poco avanzamos hacia lo grande. Con un niño o niña de tres años, coger unos garbanzos crudos con los diferentes dedos y transportarlos de A a B supone un esfuerzo mental y físico. Luego, llevarlo al cello y pasar a hacer pizz es otro gran desempeño. Aprender a colocar la mano en su lugar en el diapasón y presionar la cuerda con el dedo es otro gran paso. ¡Y qué decir del arco! Lo que se aprende en una clase puede tomar meses, pero esos meses de aprendizaje lento y significativo activarán las bases del futuro instrumentista y la futura persona.

Os leo en comentarios 🧡 🌿

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