En busca del sonido resonante

El sonido resonante como guía

El sonido no es solo un objetivo, es una herramienta para el desarrollo musical integral del alumno o alumna. Para mí, un sonido resonante es clave en su crecimiento global, y en el Método Suzuki, un sonido bonito refleja un corazón bonito. En palabras de Shinichi Suzuki: beautiful heart, beautiful tone. Desde el principio, un sonido resonante motiva el avance en otras áreas musicales y sirve de guía, sosteniendo tanto la técnica como la expresión artística. En mi experiencia, he comprobado que cuando un alumno conecta con este sonido, inicia un profundo proceso de mejora.

A continuación, exploraremos cómo el sonido puede ser el eje central de nuestro desarrollo musical. ¿Te gustaría descubrirlo?

Cazadores de sonidos resonantes

En mis clases, a menudo hago una referencia a los «cazadores de sonidos resonantes», inspirándome en el mundo Pokémon. Al igual que estos cazadores buscan criaturas especiales, nosotros nos convertimos en cazadores de sonidos resonantes, atentos a que cada nota no solo esté afinada, sino que esté bien producida, consiguiendo esa resonancia mágica que aparece cuando todo está en su lugar.

Cuando encontramos una de esas notas resonantes, es como si hubiéramos «capturado» algo especial. La resonancia nos indica que estamos en el camino correcto y nos impulsa a seguir cazando más y más notas con la misma calidad. A partir de esa escucha atenta, podemos seguir perfeccionando nuestro sonido, desarrollando una mayor calidad tonal y afinando nuestra percepción auditiva.


Desde el primer día de clase, insisto en identificar, reconocer y apreciar este sonido resonante. Al tocar un pizzicato en una cuerda al aire (generalmente me gusta la cuerda re), enseño a mis alumnos a escuchar y mantener su atención en la duración de ese sonido. Esa atención sostenida en la resonancia es una base que, como en una evolución de Pokémon, va creciendo con el tiempo y nos guía hacia la ejecución de un buen sonido.

A continuación pongo un ejemplo de un sencillo ejercicio (de tonalización) que suelo hacer en clase cuando ya saben tocar con el dedo 2 y que nos ayuda mucho a conectar con el sonido resonante en el que tanto insisto. De esto hablo tendidamente en esta entrada del blog sobre la tonalización que te animo a que leas si te interesa este tema. También puedes visitar este video donde Guillem Calvo hace una breve explicación sobre las notas resonantes en el violín

Cómo conseguir un sonido resonante

Muchos factores influyen en producir un buen sonido. Partimos de saber cómo sentarnos, colocar el instrumento, sujetar el arco y posicionar la mano. Con esto en mente, y teniendo claro que la escucha activa es nuestra brújula, es momento de enfocarnos en varios aspectos clave adicionales.

MANO IZQUIERDA

  • Asegurar que los dedos presionen firmemente la cuerda hasta el fondo, sin dejar fisuras entre la cuerda y el diapasón, logrando una pisada limpia con las yemas.
  • Colocar los dedos en el lugar exacto para conseguir una afinación precisa.

MANO DERECHA

  • La mano derecha que sujeta el arco debe ser firme pero flexible. Cada dedo debe sentir el arco, permitiendo una articulación fluida sin tensiones que puedan romper el sonido.
  • Los elementos básicos para producir un buen sonido incluyen la combinación de varios factores: el peso aplicado sobre el arco, la dirección correcta del arco sobre la cuerda, la velocidad del arco y su posición en la cuerda (en clase, los llamamos «carriles»: cerca del puente, en el medio, cerca del diapasón, etc). Además, en ocasiones, ajustamos la cantidad de crines utilizada, adaptándola al carácter de la música que interpretamos.

El sonido como fundamento del aprendizaje

  • El sonido como motivador del progreso: cuando un alumno/a logra producir un sonido bonito, experimenta una gratificación inmediata que refuerza su motivación para mejorar. Esta búsqueda y su descubrimiento transforman la práctica en una actividad significativa, donde cada avance en la calidad sonora se convierte en una señal tangible de progreso. Pero para que esto suceda, el alumno/a primero debe entender qué es un sonido bonito y resonante. Nuestra misión en el aula será mostrarle este ideal, y en el hogar, escuchar música de calidad será esencial para cultivarlo.
  • El sonido dirige la técnica: En lugar de trabajar la técnica de forma aislada, el sonido se convierte en esa brújula que guía para ajustar la postura, el uso del arco y la digitación, etc. La necesidad de mejorar nos lleva a refinar nuestra técnica de manera natural, encontrando las posiciones y movimientos que producen los mejores resultados.

Guía para el oído y la afinación

  • El desarrollo del oído interno: Cuando el sonido es el centro de la práctica, desarrollamos nuestro oído interno, es decir, la capacidad de imaginar y prever qué va a sonar antes de producirlo. Este proceso fortalece la conexión entre la audición y la ejecución, y nos permite una afinación más precisa y una interpretación más intencionada.
  • La afinación como consecuencia del buen sonido: la afinación se trabaja de forma orgánica. Cuando nos enfocamos en producir un sonido de calidad, la corrección de la afinación ocurre como parte de la búsqueda de una resonancia pura. El sonido se convierte así en una referencia constante que orienta el ajuste de la afinación.

CONCLUSIÓN

Cualquier búsqueda acaba con un encuentro. Si basamos nuestro enfoque en la mejora del sonido, a través del sonido resonante, no sólo mejoraremos la técnica instrumental, sino que también nos hará de guía en nuestro desarrollo global, integrando el oído, la afinación y la expresión en la práctica diaria. Cuando este sonido se coloca en el centro del aprendizaje, se convierte en un referente que orienta todos los aspectos del aprendizaje instrumental, ayudándonos a crecer musicalmente de una manera más orgánica y funcional. 😊

¿Estás de acuerdo? ¿Consideras también esencial el cuidado del sonido? Para mí, es algo vital y determinante en el aprendizaje

Os leo 🧡 🌈 🌿

4 Comentarios »

  1. Fantástico artículo y muy buena comparación ,para que los alumnos lo entiendan más fácilmente,con el mundo Pokemon.Muy instructivo.Gracias Lucía

  2. Totalmente de acuerdo con lo que dices. Es un punto muy importante a trabajar. Pero yo me encuentro a menudo que los alumnos pequeños (3-5años) que me empiezan, no tienen suficiente fuerza en los dedos para apretar bien la cuerda lo que me hace retardar bastante esta búsqueda en las notas que no sean cuerdas al aire. A veces he de esperar más de un curso a que lo consigan pues primero han de tener un desarrollo muscular más avanzado en sus dedos/falanges/manos.
    Te encuentras con la misma dificultad? Cómo trabajas con ellos esta resonancia?

    • Gracias por tu comentario 🙂 Sí, me he encontrado con el mismo problema en numerosas ocasiones. En algunos casos, hemos logrado mejorar la situación bajando la altura del puente para acercar las cuerdas al diapasón; en otros, cambiando la marca de las cuerdas por unas de menor grosor o tensión para facilitar el agarre. En otras ocasiones todo eso está correcto, y lo que ocurre es que el alumno aún no tiene la musculatura y fuerza suficiente como para ello como bien dices. En ese caso dedico bastante tiempo a fortalecer los dedos y falanges mediante ejercicios específicos y canciones adaptadas, que ayudan a desarrollar la musculatura de forma gradual. Un recurso muy útil que empleo es el pizzicato con la mano izquierda, insistiendo en el trabajo de la falange distal. Sin duda insisto mucho en que los pequeños escuchen y valoren el sonido cuando está bien producido, comparándolo con otros de menor calidad. Y, sobre todo, paciencia y un enfoque constante en la apreciación del sonido.

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