Atención + Intención

La relevancia de la atención y la intención


Como profesora comprometida del Método Suzuki, una de las áreas en las que pongo especial énfasis es en fomentar la atención en mi alumnado. Desde el primer momento en que entran en mi clase, me dedico a desarrollar esta habilidad, consciente de las innumerables oportunidades que puede abrir para ellos en su desarrollo. Para mí, un niño atento es un niño que está presente y, por lo tanto, lleno de potencialidad y apertura al aprendizaje. Pero más allá de la atención, siento que esta súper capacidad puede alcanzar cotas aún más elevadas si a ella le sumamos una intención. Por ello creo, que atención + intención es la combinación perfecta para un aprendizaje profundo y significativo.

En mi experiencia, la atención, tanto en la educación como en la vida, es mucho más que la capacidad de concentrarse en una actividad específica mientras se ignoran otras distracciones. La veo como una habilidad cognitiva crucial que permite a los estudiantes procesar la información de manera efectiva y aprender con eficacia. La intención, por otra parte, establece el propósito y los objetivos. Esta claridad de propósito es crucial para motivar, dirigir y facilitar un aprendizaje más profundo.

¿Cómo trabajamos la atención y la intención en clase?

La esencia de la escucha activa

En esta publicación ya resalté lo esencial que es aprender a escuchar. Pero, ¿qué hace que la escucha sea tan vital en la enseñanza musical según el Método Suzuki? La respuesta se encuentra en su capacidad para ser el catalizador perfecto en el cultivo de la atención.

Desde mi experiencia como profesora de violonchelo Suzuki, he observado cómo, desde una temprana edad, mis alumnxs se sumergen en el mundo de la música a través de la escucha. No es solo poner una grabación y dejar que suene de fondo. Es mucho más que eso. Les animo a escuchar activamente las piezas que están aprendiendo, involucrando todos sus sentidos y su curiosidad. Se trata casi de un viaje en donde se les enseña y aprenden a través de esa atención+intención a discriminar sonidos, a identificar patrones, ritmos, intervalos y sonoridades diversas. A través de esta escucha atenta, no solo mejoran su memoria musical sino que desarrollan una atención sostenida, un pilar clave en su educación musical y personal.

Actividades breves, variadas y concretas

Personalmente, siempre trato de enfocar el aprendizaje en algo muy específico, breve, para así abordarlo de diferentes maneras y que mis alumnos no lleguen a sentir fatiga ni aburrimiento. Esto se convierte en la forma de mantener su atención y entusiasmo. Lo que he aprendido en mis años de profesora es que podemos guiar a los estudiantes hacia un aprendizaje significativo a través de múltiples caminos. No se trata solo de memorizar el pasaje o pieza, sino de llegar a conclusiones utilizando la asociación de ideas. Sólo así aprendemos de manera global.

La magia de los juegos: ¡Atención+intención games!

Siempre he creído firmemente que los niños y las niñas aprenden mejor a través del juego. En esta entrada anterior sobre el juego exploré este concepto en detalle. Pero, ¿cómo utilizo el juego para trabajar la atención+intención en mis clases? Permíteme compartir mi juego favorito, una joya que incorporo en casi todas mis clases:

Imagina que estamos trabajando el cambio a la segunda posición en el Minueto nº3 de Bach del libro 2 del Método Suzuki.

Tras una práctica detallada en clase y una vez que considero que el alumno (y el padre/madre) han comprendido cómo tocarlo correctamente, damos inicio al juego que siempre trae sonrisas y entusiasmo. En este juego, el niño o la niña toca los dos finales (casillas) de la pieza, eligiendo el orden a su gusto. El desafío para el padre o la madres es adivinar en qué orden ha sido tocado. Yo, como su profesora, me quedo observando la ejecución, asegurándome de que todo vaya según lo planeado.

Este juego es uno de mis básicos y, lo mejor de todo, es que se puede adaptar a cualquier competencia técnica o musical que estemos trabajando. Lo que realmente me entusiasma de este enfoque es el increíble refuerzo de la atención que proporciona. El aprendizaje se vuelve directo y eficaz. Pero hay algo aún más especial en este juego: la conexión emocional que se crea entre padres e hijos. Ver a las familias involucrarse, reír y aprender juntas añade una capa extra de valor a nuestras clases. Es este vínculo el que hace que el aprendizaje musical sea una experiencia tan enriquecedora y positiva.

Participación activa: más tocar, menos hablar

En mi camino como educadora musical, he adoptado un principio que siempre resuena en mis clases: más tocar, menos hablar. He notado que, mientras los niños generalmente adoran tocar e involucrarse activamente, nosotros los adultos tendemos a perdernos en explicaciones orales extensas. Sin embargo, en mi experiencia, he descubierto que demasiadas palabras en clase a menudo no generan los resultados deseados.

  • Aprendizaje a través de la experiencia: Tomemos, por ejemplo, una clase grupal trabajando en la ‘Canción Triste’ de Tchaikovsky, al final del libro 4 del Método Suzuki. Si nuestro enfoque es trabajar en el uso del arco, podría pasar minutos explicando teóricamente cómo distribuir el arco, pero ¿sería realmente efectivo? He observado que los alumnos tienden a desconectar de las explicaciones largas y complejas, perdiendo así una valiosa oportunidad de aprendizaje y atención.
  • Menos palabras, más acción: Por otro lado, si opto por un enfoque más práctico y les introduzco (a través de observa y repite) en un Twinkle el arco y luego lo llevamos a la pieza, los resultados son notablemente diferentes. Esto no es solo más atractivo, especialmente para los más pequeños, sino que también fomenta una mejor retención del aprendizaje. Otra vez más nos centramos en esa atención+intención.

Al final, siempre regreso a la idea de que la práctica efectiva supera a la teoría extensa, especialmente en la enseñanza de la música. Al centrarnos en experiencias de aprendizaje más activas y prácticas, no solo mantenemos cautivada la atención de nuestro alumnado, sino que también alcanzamos los objetivos de enseñanza de manera más eficiente y gratificante.

CONCLUSIÓN

La atención dirigida en la educación, así como en la vida, es mucho más que una habilidad cognitiva: es la clave de una vida más llena de significado y plenitud. Yendo un paso más allá, tengo la firme creencia de que en lo que te enfocas, se expande. ¡Ayudemos a lxs niñxs a elegir un foco de atención positivo y de crecimiento! Y tú, ¿en qué eliges poner tu foco?

Os leo 🎶 🌿

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