La buena suerte

¿Qué es la buena suerte?

Es probable que esta no sea la primera vez que te planteas esta pregunta. Personalmente, reflexiono a menudo sobre el concepto de la suerte, una idea que me ha fascinado desde mi infancia. Me considero enormemente afortunada por haber nacido en un país desarrollado, uno donde las guerras son terribles realidades que ocurren en otros lugares del mundo. Mi gratitud abarca también mi salud, tanto física como mental, y la maravillosa familia en la que he tenido el privilegio de crecer y con la que comparto mi vida. Sin duda, he sido beneficiada por una suerte fortuita, esa que me fue otorgada en la lotería de la vida.

Sin embargo, mi reflexión sobre la suerte no se detiene aquí. Me atrae especialmente la idea de la «buena suerte» —ese concepto que va más allá del azar puro. Para mí, la buena suerte es el cruce de caminos entre la preparación meticulosa y la habilidad para aprovechar las circunstancias favorables que se presentan. Es, en esencia, la capacidad de forjar un entorno idóneo para el éxito mediante el esfuerzo consciente y la preparación.

La dualidad de la suerte —la fortuita y la creada— siempre me ha llevado a un pensamiento más profundo sobre cómo los eventos aleatorios en nuestras vidas se entrelazan con nuestras acciones deliberadas para dar forma a nuestro destino. No es simplemente un regalo del destino, sino un reconocimiento al esfuerzo y la astucia para identificar y capitalizar las oportunidades que se presentan. Si bien nos son asignadas ciertas cartas al azar, tenemos la oportunidad de jugarlas de la manera más ventajosa posible. 🌿

La buena suerte en el aprendizaje instrumental

Frecuentemente, caemos en la trampa de confundir la suerte con el talento, especialmente en el ámbito musical. Todos hemos escuchado en alguna ocasión, aunque cada vez en menor medida: ‘para él o para ella es fácil, porque nació con ese don’. Tendemos a creer que ciertas personas están dotadas de una habilidad innata excepcional, como si hubieran sido elegidas por un destino mágico para sobresalir con capacidades mucho más allá de lo común. Es cierto que todos partimos de un conjunto único de habilidades, pero es crucial reconocer que la manera en que elegimos desarrollar estas capacidades es lo que realmente traza nuestro camino hacia el éxito.

Por esta razón, me resisto a entrelazar los conceptos de suerte y talento, ya que hacerlo puede llevarnos a malas interpretaciones. En la mayoría de los casos, cuando admiramos a alguien por su «talento», en realidad estamos viendo el resultado de una combinación de capacidad innata, dedicación intensa y la habilidad de aprovechar las oportunidades que se presentan. A este conjunto de factores se le suele llamar buena suerte. 🍀

Creando buena suerte con el Método Suzuki

Si has leido más enradas de este blog ya sabrás de sobra que en el Método Suzuki creemos en la creación de esta buena suerte. Desde el primer día conducimos nuestros esfuerzos y energías a poder crear las condiciones perfectas para un aprendizaje significativo y exitoso, no sólo en lo musical sino también en lo personal. Veamos cuales son estos puntos que construyen este tipo de suerte:

  1. Práctica deliberada y constante: La mejora continua a través de la práctica focalizada y estratégica aumenta las habilidades técnicas y musicales, preparando al estudiante para aprovechar las oportunidades cuando se presenten. La práctica deliberada implica establecer objetivos específicos, recibir feedback y trabajar en áreas de mejora, lo cual puede llevar a «momentos de suerte» cuando se presentan audiciones o actuaciones. Pero más que suerte es, ¡preparación y foco!
  2. Mentalidad de crecimiento: Adoptar una postura positiva y estar receptivo a adquirir nuevos saberes y experiencias sienta las bases para «encuentros propicios».
  3. Perseverancia y resiliencia: El camino hacia el aprendizaje está lleno de desafíos. La capacidad de persistir frente a las dificultades y aprender de los errores con mentalidad positiva es determinante.
  4. Red de apoyo y comunidad: Es vital rodearse de una red de apoyo compuesta por personas con intereses y valores similares, incluyendo familiares, colegas o amigxs, los cuales nos brinden de motivación extra, además de acceso a recursos y consejos de valor.

CONCLUSIÓN

Como habrás podido observar, para mí la buena suerte no es algo que simplemente sucede; es algo que, con esfuerzo y perspicacia, se construye. Estoy convencida de que estos son los pilares sobre los cuales podemos edificar nuestra propia buena suerte, transformando así el curso de nuestro aprendizaje y nuestra vida.

Y vosotras, familias, compañerxs, amigxs, ¿creéis en la suerte? o ¿creáis la buena suerte? Os leo 🧡🌿

Si quieres leer más, te recomiendo la lectura de este libro que personalmente me ha gustado mucho: La buena suerte de Alex Rovira y Fernando Tria de Bes

Deja un comentario